Soledad contra la ansiedad

5 Sep 2017

Nos pasamos la existencia paralizados por pensamientos que nos asustan porque no los hemos revisado. Y lo cierto es que es muy difícil escuchar nuestros pensamientos cuando estamos todo el tiempo rodeados de otras personas, o cuando ocupamos nuestro tiempo a solas con todo tipo de ruído y distracciones.

 

Me di cuenta anoche poco después de irme a dormir. Tumbada en la oscuridad mientras observaba las sombras en el techo y eschuchaba ensimismada los pacíficos sonidos nocturnos de la casa, de pronto lo entendí: ¡Cuánto necesitaba estar sola!

 

Las últimas semanas han sido divertidas, he estado viajando sin pausa, compartiendo mi tiempo con familia y amigos... justo lo que siempre he querido! Me sentía feliz y afortunada, y sin embargo una parte de mí estaba entrando en pánico. Empecé a ponerme negativa, a sentirme insegura acerca de mi futuro y mis planes, y finalmente el miedo comenzó a paralizarme. Nada había cambiado en apariencia, y no conseguía entender el origen de mi inseguridad.

 

Hasta que hace unos días me quedé sola. Al principio me sentí extraña, e incluso incómoda. No había nadie para distraerme de todas las preocupaciones que se amontonaban en mi cabeza, gritándome con vocecitas chillonas cada vez más insistentes. ¡Pero yo no quería escucharlas! Traté de distraerme saliendo a tomar un café, llamando a una amiga por teléfono, escuchando un programa de radio, viendo una película... y cuando se me acabaron las estrategias de escaqueo, al fin me vi sola y en silencio en una habitación a oscuras, y no tuve más remedio que rendirme a la cruda realidad del aquí y ahora.

 

¿Y sabéis lo que pasó? ¡Nada! Nada de todo lo que tanto me asustaba. En cuanto empecé a escuchar conscientemente mis pensamientos, pude darme cuenta de que ninguno de ellos era un problema real. Estaban los asuntos que tienen solución, y al hacerlos conscientes dejaban de ser un problema para convertirse en una tarea en mi agenda. Luego estaban los que no sé cómo resolver. Al observarlos con atención descubrí que la mayor parte de éstos estaban basados en creencias que sencillamente no eran verdad y simplemente se desvanecían.

 

Al fin me quedaron un par de temas que me seguían preocupando, y con éstos decidí practicar mi capacidad de autoaceptación y autoamor. Dos o tres, es un número de preocupaciones que puedo manejar. No tengo que ser la “mujer perfecta”. Además, a estas alturas de mi viaje ya me ha quedado claro que el Universo está de mi parte y las soluciones se presentan siempre a su debido tiempo.

 

Anoche fui consciente (una vez más) de la importancia de pasar tiempo a solas y en silencio. Cuando mi nivel de ansiedad comienza a subir, sé que es el momento de retirarme a poner orden en mi mundo interior.

 

Sí, da miedo enfrentarse a uno mismo, pero es la única forma de llegar a conocerse. Al fin y al cabo, las otras personas vienen y van, pero tú tienes que convivir contigo mismo toda tu vida... ¿No sería más fácil te conocieras y entendieras en profundidad?

 

Y si te asusta el sentimiento de soledad... ¡conviértete en tu mejor compañía! Sé amable contigo mismo, conócete, no te evites, no tengas miedo a contactar con tus emociones. De igual manera que te sientes solo cuando estás rodeado de personas con las que no tienes conexión emocional, si te desconectas de tus emociones te resultará desagradable estar contigo mismo.

 

Nunca estás solo, siempre estás contigo mismo. Atrévete a conocerte y conviértete en tu mejor amigo!

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Hola! Soy Adriana. Mi pasión es inspirar a otras personas a sacar el máximo partido a su vida.
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