Lo confieso, no tengo casa

4 Aug 2018

 

Hace ya dos años que no tengo casa. No, no es que viva debajo de un puente. Durante este tiempo me he cobijado con alegría en habitaciones alquiladas a temporadas, en campings y hostales de mochileros, en casas de amigos y familiares. 

 

Pero hay un pensamiento que me persigue y siento que necesito compartir: Llevo más de dos años dando consejos a miles de personas sobre cómo minimalizar sus casas (entre otras cosas), cuando yo misma no tengo una casa.

 

Es cierto que no tener casa es el colmo del minimalismo, pero es una opción extrema que yo he adoptado de manera temporal para poder permitirme el lujo de dejar mi trabajo y construir una vida nueva desde cero. También porque el cuerpo me pedía un poco de aventura, y porque soy así de bohemia, ¡qué diantres! De cualquier forma, tener mi propio hogar sigue pareciéndome un asunto fundamental para mi bienestar.

 

Cuando devolví la llave de mi elegante apartamento en la colina de Killesberg no tenía la menor idea de cuánto tiempo iba a vivir en plan nómada, y sigo sin saberlo a día de hoy. No me lamento, durante estos dos años he aprendido a amar la incertidumbre y desde luego no me han faltado experiencias emocionantes. Sin embargo, sigo esperando con ilusión el momento de tener otra vez casa propia para aplicar todos los conceptos que he ido aprendiendo por el camino.  

 

Me apasiona el diseño de interiores, siempre he tenido una cierta sensibilidad para estas cosas. Siempre que entro en una habitación hago una especie de escaneado mental y me surge todo un abanico de mágicas posibilidades en la imaginación. Tengo una idea muy concreta de cómo quiero diseñar mi hogar minimalista, y no veo la hora de materializarlo. 

 

Cada vez que un suscriptor me pide que muestre mi casa minimalista siento una espinita en el corazón que me advierte una y otra vez de una necesidad profunda que no está siendo cubierta. Y es que, en el fondo, soy muy casera. Sí, también soy aventurera y no sé parar mucho tiempo en el mismo sitio, pero después de la aventura me gusta tener un hogar acogedor al que regresar. Esto es lo que me está faltando.

 

Cuando comparto información sobre minimalismo hablo siempre de cosas que he experimentado por mí misma, quede claro que no me invento nada. Os hablo de conceptos que he aprendido durante mis viajes y mis mudanzas, que he puesto en práctica en mi antiguo apartamento y en casa de otras personas, y que he visto a otros implementar con éxito. Pero me resulta frustrante no poder aplicar todos estos aprendizajes en un espacio que pueda llamar mío y que pueda mostrar como ejemplo de lo que predico.

 

Sé que se va acercando el día en que volveré a tener una casa y me hago de pronto consciente de cómo recordaré con nostalgia esta etapa loca de mi vida cuando haya concluido. Así, me sumerjo en la sensación de libertad y ligereza que siento en este momento de total desarraigo, la respiro y me siento afortunada.

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Hola! Soy Adriana. Mi pasión es inspirar a otras personas a sacar el máximo partido a su vida.
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