Esclava de mi iPhone

13 Nov 2018

 

Esta mañana me he visto tumbada aún en la cama, completamente enganchada a la pantalla de mi iPhone, una hora y media después de haberlo tocado para apagar la alarma. 

 

Hace años que soy consciente de que mi forma de utilizar el teléfono móvil y el ordenador es totalmente enfermiza. He reflexionado mucho sobre ello, he tomado consciencia, he trabajado en cambiar mis hábitos y considero que he mejorado mucho. Pero la cruda realidad es que, después de tanto camino recorrido, aún me suceden este tipo de experiencias en las que me convierto en una autómata controlada por las máquinas. 

 

En mi defensa, diré que hacía mucho que no me pasaba esto. Pero no dejo de sacudir la cabeza cuando recuerdo una época de mi vida no tan lejana en la que cada día comenzaba de esta forma. Después el resto de mi día transcurría entre trabajo, música, redes sociales, series y videos de YouTube. 

 

La idea de pasar siquiera unos momentos en silencio me horrorizaba. Tanto era así, que me dormía todas las noches con el tablet junto a mi oreja, con Netflix reproduciendo series en sesión continua.A veces me despertaba en silencio en mitad de la noche y volvía a darle al play. Por la mañana, apagar la alarma y abrir YouTube era todo uno. 

 

Y luego me preguntaba: ¿Por qué estoy tan deprimida? ¿Por qué no tengo energía? ¿Por qué nada tiene sentido? No me daba cuenta de que no me permitía ni un minuto para estar conmigo misma. Estaba utilizando la tecnología para evadirme 24/7 de todo el dolor que sentía en mi interior. 

 

Mientras pasaba por los feeds de mis redes sociales, no tenía que enfrentarme a mis oscuras emociones, y ya me encargaba yo de no dejar ni un resquicio de tiempo sin distracciones. En la cola del supermercado, durante un semáforo en rojo o en mis visitas al baño, siempre había algún mensaje que leer, algún post que comentar, algún vídeo que mirar. Estaba entrenando activamente mi cerebro para estar siempre distraído con cualquier mierda, en vez de dejarme espacio para diseñar y crear la vida que deseaba. 

 

Crear una vida ideal es un gran proyecto que requiere muchísima dedicación y consciencia. Las personas felices con una vida fantástica que conozco son también personas que reflexionan sobre la vida y hacen un trabajo intenso de autoconocimiento. Son personas que han tenido el valor de enfrentarse a sus demonios, que tienen la sabiduría y paciencia de persistir y confiar cuando todo parece derrumbarse. Ninguno de ellos tiene una vida fantástica por suerte o casualidad. No, se lo han currado, y mucho. 

 

No es posible alcanzar este nivel de consciencia y dedicación cuando utilizamos la tecnología para anestesiarnos el espíritu de manera habitual.

 

No pretendo dejar de utilizar la tecnología, porque considero que es una herramienta maravillosa. El problema es el uso de que hago de ella, y estoy segura de que encontraré una forma equilibrada de utilizarla en mi beneficio, sin permitir que controle toda mi vida. 

 

Primer paso: Necesito urgentemente un despertador analógico, para poder apagar el teléfono por las noches. Quiero desterrar el teléfono de mi dormitorio. Para siempre. ¿Alguien se une?

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Hola! Soy Adriana. Mi pasión es inspirar a otras personas a sacar el máximo partido a su vida.
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