Desconectar mirando la TV

25 Jan 2018

Muchos tenemos el problema de que nos cuesta desconectar del trabajo o las preocupaciones y la forma más efectiva que que encontramos es sentarnos delante de la televisión.

 

Yo me deshice de mi televisor hace muchos años. Sin embargo disfrutaba viendo series y películas. Sentía que perdía menos tiempo porque miraba exclusivamente el contenido que me interesaba, a la hora que yo quería. Claro que a medida que mi conexión wifi mejoraba mi consumo iba en incremento.

 

Volvía a casa frustrada después del trabajo y lo único que quería era sentarme en el sofá a ver mi serie favorita. Con la llegada de Netflix la cosa no hizo más que empeorar, con su perversa función de reproducción automática. 

 

Un mal día tuve la torpe idea de llevarme el ordenador a la cama, y al poco tiempo había adquirido el hábito de dormirme viendo una serie. Me despertaba después de un par de horas con alguna escena ruidosa, y muchas veces no me podía volver a dormir, así que seguía mirando.

 

Si lo pienso bien y soy honesta, lo cierto es que nunca me he sentido más feliz

 

 después de ver una serie. Es cierto que durante el tiempo que la estoy viendo no estoy pensando en los problemas, pero en cuanto la pantalla se apaga mi nivel de ansiedad se dispara. ¿Y por qué ocurre esto?

 

Cuando algún tema o problema nos provoca ansiedad, lo que necesitamos es pararnos a pensar. Tenemos que traer a la consciencia esos asuntos y contemplar todas sus facetas. Los asuntos que no hemos revisado conscientemente tienden a parecernos mucho más feos de lo que son en realidad.

 

Una vez tenemos una mejor visión global del asunto, podemos buscar soluciones y convertirlas en acciones concretas que apuntaremos en nuestra agenda, o el sistema de organización que utilicemos. De esta forma podemos realmente sacárnosolo de la cabeza, porque sabemos lo que tenemos que hacer, y sabemos que no vamos a olvidar nada.

 

Es una ilusión pensar que anestesiarnos con televisión nos ayudará a desconectar de las cosas que tenemos pendientes. En realidad esas cosas se quedan dando vueltas en nuestro subconsciente hasta que les prestamos la atención que precisan y trazamos un plan de acción.

 

Poner límites a mi uso de Netflix está suponiendo un cambio radical en mi vida y en mi productividad. Especialmente beneficiosa me resulta la norma de apagar el ordenador a una hora decente e irme a dormir, a pesar de que también es la que me resulta más difícil. Pero mi alegría es intensa cuando me despierto temprano por la mañana, llena de energía y motivación para empezar el día.

 

No soy perfecta, tengo mis rachas en las que me cuesta apagar Netflix, pero ahora soy consciente de que no me ayuda, y sólo me provoca más pérdida de tiempo, más cansancio y más ansiedad. 

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