La felicidad según un minimalista

29 Nov 2017

 

La vida del ser humano es una búsqueda eterna e incansable de la felicidad. Por momentos parece que la acariciamos con los dedos, que la saboreamos con la punta de la lengua, pero invariablemente se nos escapa, como aquel que persigue su propia sombra.

Pienso que la razón por la que no alcanzamos la felicidad es que tenemos un concepto equivocado, o no sabemos realmente lo que estamos persiguiendo.

 

Dado que me considero una persona feliz hoy en día, me permito compartir con vosotros mi definición de felicidad:

 

La felicidad es un estado de serenidad sostenida. No es estar contenta todo el tiempo, sino mantenerse estable en un estado de paz independientemente de la paleta de emociones que pueda experimentar.

 

La felicidad no llegará cuando alcance aquello que siento que me falta, sino que brota de mi interior cuando disfruto de todo lo que tengo aquí y ahora.

 

La felicidad es saber que si bien no tengo control sobre lo que me ocurre, tengo el poder de decidir siempre cómo reaccionar ante los acontecimientos. Es saber que no soy una víctima, sino que soy el creador de mi propia vida.

 

La felicidad es dar gracias por los acontecimientos difíciles que me han traído hasta donde me encuentro hoy.

 

La felicidad es verme reflejada en las personas que me rodean y no sentirme amenazada por sus conflictos, mas por el contrario, maravillarme ante la complejidad de las relaciones humanas.

 

La felicidad es lo que siento en el pequeño oasis de paz que es mi habitación de 8 metros cuadrados en medio del bullicio de la ciudad, con mi vela y mi guirnalda de lucecitas, una taza de té caliente y una grabación de Ottavio Dantone al clavicordio mientras vuelco mis pensamientos sobre un papel.

 

La felicidad es sentir que estoy en paz, y saber que mañana y pasado lo seguiré estando.

 

Felicidad es tu estado natural, es lo que eres. Ir en busca de la felicidad es como si un pez fuera en busca del agua.

-Y si ya soy feliz, ¿por qué me siento tan desgraciado? -me preguntarás. Imagina que eres el pez que nada en un río contaminado de resíduos tóxicos. No necesitas llegar al agua: necesitas limpiar el agua de tu río y detener los vertidos tóxicos.

La herramienta que yo he encontrado para depurar el río de mi vida se llama minimalismo.

 

No necesitas nada que no tengas en este momento, sólo tienes que quitar distracciones y obstáculos para poder disfrutar de la felicidad que ya tienes. Cuentan de Miguel Ángel que cuando le preguntaron cómo había conseguido la perfección de “La Piedad”, respondió que sólo había retirado el mármol que sobraba. Yo te propongo que tomes tu cincel, que empieces a retirar lo que sobra en tu vida y descubras la escultura maravillosa que se encuentra bajo la superficie.

 

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